Estar en un equipo directivo de una escuela es muy difícil por muchas razones. Sin embargo, la mayor dificultad es lograr el equilibrio entre una base pedagógica y organizativa común, orientada a una visión, y la capacidad de integrar diferentes sensibilidades, estilos docentes y saberes profesionales.
Debe existir una base compartida por todo el claustro para poder incorporar, con tacto y negociación, todas la aportaciones singulares de los profesionales.
En el equipo directivo, debes estar dispuesto a convencer, formar, comunicar... al mismo tiempo que a escuchar, integrar y evolucionar.
